DISCURSO DE LA PRESIDENTA DE IRLANDA, MARY ROBINSON, CON MOTIVO DEL ALMUERZO DE
NEGOCIOS ORGANIZADO POR LA OFICINA DE COMERCIO DE IRLANDA, EN BUENOS AIRES,
EL VIERNES, DÍA 24 DE MARZO DE 1995.

 

Es un placer estar hoy aquí con todos ustedes y les doy mi más sinceras gracias por el recibimiento tan afectivo y amistoso que nos han otorgado en esta Visita de Estado a su hermoso país. Nosotros, los irlandeses, no somos extraños en su país. Existen fuertes vínculos entre Irlanda y Argentina que se remontan a varias generaciones. En el pasado, miles de mujeres y hombres irlandeses vinieron a Argentina, y tras ser cautivados por las maravillas y por el potencial de este país, decidieron comenzar aquí una nueva vida. Tanto ellos como sus descendientes han contribuido con Argentina, en el sector público, la educación, la medicina, las artes, la cultura, los negocios y el comercio.

Me gustaría darles las gracias por estar hoy aquí y espero que tengan la oportunidad de reunirse con representantes de las diferentes empresas líderes irlandesas que están tomando parte en la primera misión a Argentina, participando desde diversos sectores comerciales, y cuya intención es la de examinar las oportunidades existentes para así desarrollar las relaciones comerciales entre nuestros dos países.

El nivel de intercambio comercial entre nuestros dos países es pequeño por el momento, especialmente en relación a nuestro comercio global. Sin embargo, existe un importante interés entre las empresas irlandesas por desarrollar un mayor comercio con Argentina. En los últimos años, un número de empresas irlandesas, tales como Kerry Foods y el Grupo CHR, han realizado inversiones en Argentina, y otras empresas están llevando a cabo negocios con empresas locales. Esta misión tiene por objeto estimular unas mayores relaciones comerciales que beneficien a ambos países, y ampliar las oportunidades dentro de los negocios para que las empresas de Irlanda y Argentina trabajen en mayor colaboración.

Dentro de las empresas irlandesas que participan en esta misión comercial, se encuentran firmas líderes de Irlanda que han establecido una reputación internacional en una amplia gama de productos y de servicios del sector, tales como telecomunicaciones, energía, programación de ordenadores, productos de salud y farmacéuticos, electrónicos y de ingeniería, construcción, educación y alimentación.

Esta diversidad es un reflejo de la economía actual de Irlanda. Irlanda es una nación joven. Poseemos una historia y un patrimonio cultural que se encuentra entre los más antiguos del mundo, pero nuestra independencia como nación solamente se remonta a este siglo. Tenemos gente predominantemente joven, bien formada, con espíritu emprendedor y con una gran perspectiva hacia el exterior.

Durante los últimos treinta años, Irlanda se propuso a sí misma el objetivo de transformar una economía protegida en un compromiso total hacia la inversión interna y el mercado abierto. Más de mil empresas internacionales han comenzado operaciones de fabricación en Irlanda lo que, concretamente, nos ha proporcionado un tremendo crecimiento en las industrias de alta tecnología.

El comercio ha sido el éxito de la nueva Irlanda, y hay que destacar nuestro triunfo como nación con un fuerte comercio exterior en todos los aspectos. En los años 60, éramos esencialmente un país exportador de productos agrícolas para nuestro vecino Gran Bretaña, pero Irlanda tiene en la actualidad una de las economías de exportación más importantes del mundo.

Irlanda ha sido país miembro de lo que actualmente es la Unión Europea desde el año 1973, y esto ha creado enormes oportunidades para nuestro desarrollo comercial. La Unión de los 15 países ha incrementado eficazmente nuestro mercado interior en más de cien veces. Tres cuartas partes de las exportaciones irlandesas se venden en Europa. Este año, como todos ustedes saben, los doce países miembros de la Unión se han incrementado a quince tras la integración de Austria, Suecia y Finlandia, creando a su vez mayores posibilidades para el crecimiento de nuestro comercio.

Aunque Europa es nuestro principal mercado, Irlanda siempre ha desempeñado un papel activo a la hora de crear vínculos comerciales y de desarrollar actividades empresariales por todo el mundo. Esta misión comercial muestra nuestro deseo de aumentar estas oportunidades y de fortalecer los lazos internacionales ya existentes. La aparición de fuertes bloques comerciales como la Unión Europea, el Acuerdo de Mercosur y la NAFTA ofrece un gran potencial para generar un crecimiento económico y para mejorar las condiciones de vida de estas zonas.

Es importante que la expansión del comercio exterior a escala regional se considere como un puente, no como una barrera, para así crear un mayor desarrollo del comercio libre global. Me es grato contemplar que los lazos entre la Unión Europea y Mercosur son cada vez más fuertes y que el tratado sobre cooperación comercial y económica se finalizará en breve. En una perspectiva más amplia, la firma el año pasado del acuerdo GATT, y el establecimiento de la nueva Organización Mundial para el Comercio, indican que existe un fuerte compromiso para el desarrollo del comercio mundial, y que naciones como Irlanda y Argentina pueden contribuir positivamente en este proceso.

En este contexto, creo que esta misión comercial no solamente puede ayudar a incrementar el comercio directo entre Irlanda y Argentina, sino que también puede proporcionar oportunidades para que empresas de ambos países creen vínculos importantes. Argentina no es solamente un gran mercado como tal para la industria irlandesa, sino que también está excelentemente situada para poder desarrollar un mayor comercio a lo largo de Sudamérica.

Igualmente, para las empresas de Argentina, Irlanda es la puerta de acceso a los mercados europeos. Las asociaciones y las empresas conjuntas son las formas más efectivas que las empresas poseen para ganar presencia en nuevos mercados, y en Irlanda poseemos un gran número de empresas, algunas de ellas hoy aquí representadas, de gran renombre y rendimiento, con acceso a los mercados europeos.

En mi opinión, la misión comercial irlandesa ha venido a Argentina en un momento muy oportuno y, tal y como indica su cálido recibimiento, podemos aspirar en un futuro inmediato hacia una expansión en los negocios y las relaciones comerciales de nuestros dos países.

 

 

DISCURSO DE LA PRESIDENTA DE IRLANDA, MARY ROBINSON, CON MOTIVO DEL DESAYUNO
DE NEGOCIOS ORGANIZADO POR LA OFICINA DE COMERCIO DE IRLANDA, EN SANTIAGO,
EL MARTES, DÍA 28 DE MARZO DE 1995.

 

Es un honor tener la oportunidad de dirigirme ante tantos distinguidos miembros de la comunidad de negocios de Santiago, y confío en que esta Visita de Estado a Chile refuerce los numerosos vínculos ya existentes entre nuestros dos países. Los miembros de la primera misión comercial irlandesa a Chile están deseosos de examinar las oportunidades para incrementar las relaciones comerciales entre nuestros dos países.

Aunque el nivel comercial entre Irlanda y Chile sea en la actualidad limitado, el potencial para desarrollar fuertes vínculos y convenios comerciales en los próximos años es importante. Las veinte empresas que toman parte en esta misión representan una serie de productos y servicios diversos, que van desde las telecomunicaciones, hasta la programación de ordenadores, construcción, energía, desde productos farmacéuticos hasta educación, consulting o productos de alimentación.

Esta diversidad es indicativa de lo que Irlanda ofrece como socio comercial, a la vez que demuestra el gran interés que las empresas líderes de Irlanda tienen en hacer negocios con ustedes los chilenos.

Irlanda y Chile son, en muchos sentidos, todo lo diferentes que pueden ser dos países que se encuentran situados a miles de kilómetros. Pero, sin embargo, también tenemos mucho en común. Ambos estamos orgullosos de nuestro patrimonio, de nuestras tradiciones, de nuestras culturas tan características y de nuestro compromiso hacia un gobierno democrático. Ambos países hemos tenido que luchar para asegurar nuestra independencia como nación. Ambos somos, relativamente, países pequeños con países vecinos mayores, y ambos hemos trabajado para que esta proximidad nos proporcione oportunidades comerciales, en vez de crear una amenaza comercial.

Tanto Irlanda como Chile, dentro de nuestras respectivas zonas, se encuentran entre los mejores exponentes en cuanto a desarrollo económico y comercial se refiere a lo largo de la última década, y ambos somos fuertes defensores del comercio libre y abierto entre las naciones, como la forma más efectiva de crear prosperidad, de proporcionar empleo para nuestra gente y de mejorar la calidad de vida.

El potencial para desarrollar negocios en Chile ha sido en gran parte creado por el impresionante balance de su economía en los últimos años, y en especial, por las políticas de liberalización de comercio que se han llevado a cabo, algunas de ellas con anterioridad a los acuerdos recíprocos. Chile está actualmente recogiendo los frutos de esta abierta política comercial dentro de un desarrollo económico sostenido.

Chile posee una localización perfecta, tanto estratégica como geográficamente, para participar en el desarrollo libre del comercio regional, tales como el Acuerdo Mercosur de Sudamérica, el acuerdo NAFTA de Norteamérica y el acuerdo APEC en la zona del Asiático. Estos acuerdos comerciales, permitirán a su vez, fomentar el comercio a nivel mundial a través de la liberalización del Acuerdo GATT y de la Organización Mundial de Comercio.

Países como Irlanda y Chile pueden contribuir positivamente a la hora de crear vínculos entre las diferentes regiones y en concreto, entre Sudamérica y Europa. Podemos utilizar nuestra influencia para seguir rompiendo barreras y para promocionar el concepto de libre mercado entre todos los países, como la mejor esperanza de paz y de prosperidad para el mundo.

Además de generar un mayor mercado entre nuestros dos países, esta misión comercial también tiene relevancia a la hora de crear oportunidades en un frente más amplio, a través de la colaboración entre empresas irlandesas y chilenas, para así proporcionar acceso, información sobre mercados, contactos comerciales y empresas conjuntas en nuestras respectivas áreas comerciales. Las empresas chilenas pueden ayudar a sus homólogas irlandesas a la hora de vender en el mercado Sudamericano, a la vez que Irlanda es el lugar de acceso y base ideal para las empresas chilenas que venden en Europa.

Aunque las empresas irlandesas están creando vínculos comerciales en casi todo el mundo, la mayoría de nuestro comercio está centrado dentro de la Unión Europea. Irlanda ha sido miembro de lo que hoy es la Unión Europea de los quince desde el año 1973, y tenemos acceso, experiencia y conocimiento para ayudar a las empresas a ganar dentro del mercado europeo, así como en las crecientes economías de la Europa del Este.

Irlanda es, fundamentalmente, una nación comercial. Nuestra dependencia del comercio es una de las mayores de Europa y del mundo, mayor en proporción que Gran Bretaña, Alemania, Japón o los Estados Unidos. Somos una nación joven y emprendedora, y por ser un país relativamente pequeño, miramos hacia el exterior para desarrollar nuestra economía.

Durante las tres últimas décadas, Irlanda ha transformado lo que era una protegida y predominantemente economía de productos agrícolas, en una nación industrializada de alta tecnología que exporta más del 70% de los productos manufacturados a los mercados mundiales. Nuestra política de fomentar la inversión interna ha tenido como resultado el que más de mil empresas internacionales hayan creado servicios de fabricación y de financiación en Irlanda y que estos, a su vez, hayan relanzado la expansión de la iniciativa en Irlanda, tanto en la fabricación como en el sector de servicios.

Estoy segura de que esta misión comercial irlandesa a Chile será la primera de otras muchas, y de que creará el marco de una nueva fase más dinámica dentro de nuestras relaciones comerciales, fomentando tanto las empresas irlandesas y chilenas para que encuentren formas de trabajar en colaboración. Me gustaría darles las gracias una vez más por el recibimiento y la cordialidad que nos han ofrecido, así como por los indicios positivos de que existe un campo para una mayor colaboración comercial y económica entre Irlanda y Chile.